Historias navegantes

Los Selknam

Los Selknam eran nómades que se organizaban en bandas, cazando y recolectando en tierra y mar. Habitaban la isla Grande de Tierra del Fuego. Consumían diversos productos que recolectaban de la isla como plantas, guanacos y moluscos. Aprovechaban los mamíferos marinos que varaban en la playa, pues le tenían miedo al mar, y no sabían navegar.  De ahí que su nombre signifique “Hombres a pie”. Se destacan por utilizar tocados de plumas, y máscaras, y particularmente por pintar sus cuerpos con mezclas de grasa de guanaco con arcilla.

Edad heroica de la Exploración Antártica

Entre los años 1897 y 1922 se vivió lo que se conoce como la Edad Heroica de la Exploración Antártica. Durante esos 25 años se llevaron a cabo 16 expediciones al Continente Antártico, que partieron de 8 países diferentes. El primero en alcanzar el Polo Sur geográfico fue del explorador noruego Roald Amundsen. Otro destacado explorador polar fue el anglo-irlandés Ernest Shackleton, quien intentó cruzar la Antártica de lado a lado. Su viaje más conocido fue a bordo del rompehielos “Endurance”, ya que antes de alcanzar tierra la embarcación quedó atrapada en el hielo y posteriormente fue destrozado por este. Shackleton y su tripulación lograron sobrevivir después de una serie de proezas que incluyeron un prolongado viaje sobre un bloque de hielo marino a la deriva.

La Hazaña del Piloto Pardo

La historia de sobrevivencia de la tripulación del Endurance se hizo posible gracias al entonces teniente Luis Pardo. Shackleton había logrado volver luego del hundimiento del Endurance, pero para eso había dejado a 22 hombres de su tripulación en la Isla Elefante. Luego de tres intentos fallidos de rescatar a sus hombres, Shackleton solicitó ayuda al gobierno chileno, quien designó al joven pero experimentado teniente, Luis Pardo para que pilotara un pequeño remolcador a vapor muy resistente, el Yelcho. Pardo a diferencia de los otros intentos de rescate decidió entrar con Niebla, lo que hacía peligrosa la travesía al reducir la visibilidad pero incrementaba la temperatura lo que significaba que no quedarían atrapados en el hielo. Pardo tuvo razón y logró una hazaña inédita para esos tiempos.